lunes, 22 de febrero de 2010

REPORTE INTERNACIONAL - NIÑOS, NIÑAS Y MENORES RECLUTADOS PARA LA GUERRA

Mission Diplomatique Internationale Humanitaire RWANDA 1994- Tribunal Internacional sobre la Infancia afectada por la Guerra y la Pobreza.

REPORTE INTERNACIONAL QUINQUENAL 2005-2010
NIÑOS, NIÑAS Y MENORES RECLUTADOS PARA LA GUERRA
COLOMBIA 14.000 VOCES INOCENTES BAJO FUEGO

El Tribunal Internacional sobre la Infancia afectada por la Guerra y la Pobreza de la Mission Diplomatica Internacional Humanitaria RWANDA 1994, a través de su Presidente Internacional, el argentino Sergio Tapia y Fiscal Internacional de Derechos Humanos del tribunal internacional de conciencia, presentó con motivo del Dia Mundial de la utilización de Niños en conflictos armados (12 DE FEBRERO) su Reporte Internacional Anual esta vez Quinquenal dedicado en especial a la Infancia Colombiana afectada por la guerra durante el periodo 2005-2010, y a la situación de la Infancia afectada por la Guerra en Africa, y Asia durante los ultimos 5 años, acompañada del lanzamiento de la Campaña Internacional de Conciencia “Adopta un Niño Muerto por el conflicto armado colombiano”, es asumir la voz de aquellos que no la tienen ya, asumir el compromiso de la memoria contra los crímenes de lesa humanidad sobre la infancia colombiana, que se encuentra desaparecida, muerta en alguna fosa común como NN, sin nombre, sin rostro, solo con el testimonio de su muerte por los señores de la guerra en Colombia.

Expuso el presidente de la asociación internacional que Colombia es “un país con cerca de cuatro millones de desplazados y donde se cree que hay por lo menos 14 mil menores reclutados a la fuerza como `niños soldados' de los grupos ilegales", sostuvo Tapia.

Unos 14 mil niños colombianos hacen parte de los grupos armados ilegales; una suma que anualmente crece, según el informe de la Misión Diplomática Internacional Humanitaria Ruanda 1994, correspondiente al año 2008.

El informe referente a Colombia tiene un agravante: mientras los grupos armados ilegales reclutaban menores de edad a partir de los 12 años, la edad de incorporación se ha reducido y ahora hay niños desde los seis años, revela el aterrador informe, que será presentado ante organizaciones en Londres y que servirá de base para denunciar los hechos ante la Corte Penal Internacional para el juzgamiento como crimen de lesa humanidad.

El argentino Sergio Tapia, presidente de la organización para América Latina, con sede en Medellín, dijo que la situación es crítica, especialmente en las zonas de frontera con Venezuela y Ecuador, donde los grupos incorporan a la guerra, de manera forzosa, a niños indígenas o afrodescendientes.

"La infancia colombiana está secuestrada por el conflicto", dijo Tapia al señalar que las Farc tienen la mayor responsabilidad en el reclutamiento de niños para la guerra, además sostuvo que la mayor parte de menores de edad en la guerra corresponde a niñas, que no sólo están siendo explotados para actividades serviles sino que son tratadas como esclavas sexuales, como mujeres de los comandantes, y obligadas a abortar en muchas oportunidades, dentro de lo que Tapia llama "una guerra prostituta que ahora sólo tiene interés económico".

La Misión comparte el criterio de las Naciones Unidas cuando expresa que la intensidad del conflicto se ha reducido en Colombia, por lo que aún es más peligrosa la situación de los menores de edad.

A continuación el Informe:

El Reino de los Derechos

El Reino de los Derechos
(The Realm of Rights)

La idea de que debemos tomar los derechos en serio caracteriza al pensamiento liberal contemporáneo. Históricamente los derechos constitucionales hacían referencia a los individuos, como por ejemplo los derechos a la vida o la integridad física, después se han añadido los derechos de participación -como por ejemplo los derechos al voto-. Una vez conseguidos éstos, el reino de los derechos se ha ampliado a los derechos sociales como, por ejemplo, el derecho a la educación, el derecho al trabajo, el derecho a la salud, el derecho a la vivienda digna. En la última década se ha sugerido la defensa de los derechos constitucionales de cuarta generación: los derechos culturales. Existe una auténtica inflación de derechos y estamos amenazados por tantas oleadas que quizá pierden fuerza -. Incluso se ha llegado a sugerir que estamos en el tiempo de losderechos y que la reclamación sucesiva de derechos tiene una función emancipadora importante.[1]

El Reino de los derechos es muy fuerte porque vence a la mayoría. El reino de los derechos humanos debe encontrarse en el continente más amplio de una moralidad objetiva. De otro modo, el reino de los derechos, como el continente en el que se encuentra, padecerían de inestabilidad. Nuestro diseño institucional ha de descansar en este territorio objetivo, so pena de quedar al vaivén de nuestros acuerdos ocasionales, fundados en la negociación de nuestros intereses, más o menos inconfesables. Es posible, sin embargo, que algunas veces hayamos incluido en nuestra concepción de los derechos humanos, rasgos de nuestra cultura blanca, u occidental, o católica, o masculina, o burguesa. Debemos estar dispuestos a buscar con denuedo las condiciones ideales que nos permitan atemperar esas burdens of judgment que nublan nuestra visión adecuada de las cosas. Pero no se cree que estas sean razones para perder nuestra confianza razonable en la objetividad en materia moral. No se ve posibilidad alguna de construir un mundo en donde los derechos humanos sean respetados sobre bases escépticas o relativistas.

Para fundar adecuadamente el respeto por todos los planes de vida correctos, basta darse cuenta de que el pluralismo no es incompatible con la objetividad. Es obvio que es necesario disponer de criterios capaces de excluir los planes de vida incorrectos. Para ello, no hay otra vía que la de la argumentación moral, la vía de ofrecer razones que ningún ser humano razonable, esto es, situado en condiciones ideales, rechazaría. La esperanza reside en que si esta empresa tiene éxito, si nuestras instituciones políticas procuran que más personas cada vez estén más cercanas a las condiciones ideales en las que se han de decidir nuestros diseños institucionales, entonces también habremos generado los motivos para que dichas personas acepten ese diseño institucional.

El ámbito, el reino de los derechos ocupa su lugar como un gran esfuerzo para proporcionar una base estable para nuestra profunda convicción de que no somos meros engranajes de una máquina común, sino que somos individuos cuyos intereses privados tienen derecho al respeto o al reconocimiento de nuestra igual dignidad.[2]

Se concluye sosteniendo que sólo una reconstrucción objetivista de nuestra práctica moral es capaz de dotar de sentido nuestros diseños institucionales que reconocen derechos humanos universales.[3]

[1] CALSAMIGLIA BLANCAFORT, Albert. Los derechos culturales ¿son derechos constitucionales? Derechos y Libertades: revista del Instituto Bartolomé de las Casas. Universidad Carlos III de Madrid. Instituto Bartolomé de las Casas : Boletín Oficial del Estado ISSN: 1133-0937. V (8) p.81-98 (Ene-jun 2000).
[2] JARVIS THOMSON, Judith. The Realm of Rights. Harvard University Press (Cambridge, Mass). 1990.
[3] MORESO, José Juan ‘El reino de los derechos y la objetividad de la moral’, Análisis Filosófico, XXIII (2003): 117-150. Y en: Diciotti, Enrico, ed., Diritti Umani ed Oggettivita della Morale (Siena: Universidad de Siena, 2003).