domingo, 10 de octubre de 2010

Mario Vargas LLosa. Nobel de Literatura.



Una de las noticias que hoy recorre el mundo, el escritor Mario Vargas Llosa ha sido el nombre elegido por la Academia sueca este año. El último autor hispanohablante que lo recibió fue el mexicano Octavio Paz, en 1990. En la nómina de aspirantes para este año de habla hispana se situaban, además de Mario Vargas Llosa, el argentino Juan Gelman, el mexicano Carlos Fuentes, los españoles Javier Marías y Juan Marsé y el paraguayo Néstor Amarilla, entre otros.

Sin duda es fruto de su lucides intelectual, de su precisión con la pluma, su formación académica y de la magia que resulta de conocer varias expresiones culturales. Su trayectoria artística, profesional y personal trasciende los libros y las máquinas de escribir. Lo muestra como alguien inmerso en una constante exploración del arte y del ser humano.

El autor de obras de referencia como «La ciudad y los perros», «Conversación en la catedral» y tantas otras ha recibido los máximos galardones literarios (entre ellos, el Cervantes, el Príncipe de Asturias y el Mariano de Cavia) y es miembro de la Real Academia Española, buena prueba del reconocimiento debido a su talento. A esta relación se suma ahora el premio Nobel de Literatura, culminando así una trayectoria que pocos escritores igualan a escala universal.

Acierta de lleno el jurado del Nobel al otorgar el galardón a este novelista excepcional y ensayista brillante, con una personalidad culta y refinada que ofrece un ejemplo de rigor y seriedad como intelectual y como ciudadano. Vargas Llosa se sitúa en una posición moderada y liberal, en el sentido genuino del término, al margen de cualquier extremismo o complacencia ante los regímenes totalitarios disfrazados de ideología revolucionaria.

A los 74 años recibe el premio que le parecía esquivo, esta vez el reconocimiento ha llegado. Y como conciente o inconcientemente, el Nobel tenía plena claridad al respecto, nunca lo afanó, por lo que su pluma siempre se mantuvo centrada en su actividad, ajeno a los reconocimentos, atento a la realidad mundial y de su país, siendo este centro de atención de sus ideas, una de ellas se hizo mas univesal que todas, precisamente, al trasladar su realismo literario, a las hojas que vieron nacer y crecer cada día, su «cartografía de las estructuras del poder y aceradas imágenes de la resistencia, la rebelión y la derrota del individuo».

La cartografía de las estructuras del poder se refiere a que Vargas Llosa ubica bien los mecanismos de control social, la teoría del poder o lo que él gusta decir «estoy contra todo tipo de dictaduras». Pocas veces un premio habrá suscitado tan unánime respuesta a favor y pocas veces una distinción tan prestigiosa como esta habrá tenido como destinatario a un creador que ha hecho de la palabra no sólo elemento de comunicación, sino, también, de concordia entre los pueblos y verbo combatiente contra la injusticia, las dictaduras y la opresión.

Vargas Llosa, académico en la Universidad de Princeton (Nueva Jersey), acudirá a la ceremonia de entrega del galardón el 10 de diciembre en Estocolmo. Siguiendo la tradición, él será el encargado de pronunciar el discurso en nombre de todos los premiados.