viernes, 10 de abril de 2009

JESÚS DE NAZARET Y LOS DERECHOS EN LA DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS


Jesús De Nazaret Y Los Derechos En La Declaración Universal de Derechos Humanos

Ricardo Arrieta C.
Abril 10 de 2009.
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 Por miles de años la humanidad ha soñado con una vida buena, con una vida digna, con una vida plena. Lo que ha pasado es que por mucho tiempo – y aun ahora – esos sueños son sólo para los del grupo de uno: para mí, o para mi familia, o para mi tribu, o para los de mi raza, o para los de mi clase social, o para los de mi país. En otras palabras han sido deseos o sueños excluyentes. Y siguen siendo así. Pensamos y trabajamos sólo para los que son de nuestro grupo, porque los demás los sentimos como una amenaza, como si ellos también fueran incluidos en los beneficios del sueño, ya no alcanzaría para mí, o eso me quitaría mis privilegios.

¿Pueden pensar en ejemplos de lo que les digo? ¿Cómo se manifiesta este triste fenómeno?

Pero hace unos 2500 años aproximadamente, los profetas de Israel empezaron a darse cuenta que de algo demasiado importante. Y era que el Dios del universo, el cual ellos confesaban y en quien creían, no era así. Entendieron que ese Dios era el creador de todas las cosas, de todas las naciones, de todas las personas, y que era como un Padre amoroso que no podía encajonarse dentro de categorías humanas egoístas. Entendieron que como Padre de toda la humanidad, quería que los sue os de bienestar – que ellos llamaban shalom – eran para todas las personas. Y lo plamaron en sus Escrituras:

Entonces dijo Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza... Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Aunque a muchos en Israel en ese entonces y ahora, se les dificultó entender que no solamente ellos eran los objetos del amor y bendición de Dios, hubo algunos que sí captaron el mensaje. Era un mensaje revolucionario que rompía esquemas, que rompía con lealtades absolutas a la tribu, a la nación o a pretensiones imperiales. Abría una nueva era en la toma de conciencia de la humanidad. Era una toma de conciencia que introducía un nuevo nivel de comprensión del común origen, del común destino, de la común unión entre toda la humanidad, y aun de la común unión con la creación.

Como se darán cuenta fue un enorme paso para toda la humanidad que se empezara a pensar así, porque eso comienza a cuestionar barreras humanas, fronteras nacionales, las guerras que utilizamos para privilegiar a nuestro grupo, las ideologías racistas, sexistas, e imperialistas. Aunque hubo mucha resistencia a ese tipo de idea que incluía dentro del amor y misericordia de Dios a toda la humanidad, el libro de Jonás es un ejemplo de la corriente que abogaba por la inclusión, aun del enemigo, como lo eran los habitantes de Nínive para los judíos. El profeta Jonás se resiste a predicarles sobre el Dios del universo, pero Dios trata de ense arle a Jonás – y a través de Jonás al pueblo judío y a nosotr@s – que no hay nadie excluido de la posibilidad de gozar de la dignidad que le otorga el amor de Dios. En Isaías 25.6-8, encontramos la escena de un banquete, ofrecido por Dios mismo para todas las naciones. Fíjense que ya todos entenderán la revelación de Dios pues el velo les será quitado, la muerte, que es símbolo de tantas cosas negativas, y la tristeza que engendra será quitada de todas las naciones. O sea que en este banquete ofrecido por Dios no hay excluidos.... Pero en vista que hay tanta resistencia al sueño de Dios para toda la humanidad el profeta anuncia que Dios enviará a un siervo que realmente está sintonizado con lo que Dios quiere. Será un siervo que no descansará hasta que se establezca el proyecto de Dios sobre la tierra.

Dice Is. 42.1-4.

Traerá justicia a todas las naciones, y todos los países estarán atentos a lo que Dios quiere. Y aproximadamente unos 500 años más tarde Dios envió a su Hijo, lleno de bondad y de verdad y se cumplió la profecía. Dice Mateo 12.15-21: El Hijo de Dios vino para que el sueño de Dios se hiciera realidad: una nueva humanidad donde las barreras de discriminación y odio cayeran.

El 10 de diciembre de 1948 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Nunca hasta entonces se habían formulado de manera tan decidida “los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”.

Fue casi un milagro la aprobación por la naciente Organización de las Naciones Unidas (ONU) de la Declaración Universal de los DDHH. Cuando se fundó la organización mundial en 1945, la opinión pública estaba profundamente conmovida por el conocimiento del horror de los campos de concentración nazis. Lleno de indignación y decidido a que nunca más el mundo sufriera tales crímenes, la ONU estableció una Comisión de Derechos Humanos para producir un Acta Internacional de Derechos Humanos que fuera vinculante para todos los pueblos y naciones. En 1946, junto con expertos de todos los países miembros de la ONU, la Comisión se abocó a la tarea gigantesca de producir una declaración sobre la dignidad humana que les resultara aceptable a personas de todas las culturas, religiones e ideologías, y que pudiera aplicarse a sistemas legales y políticos bien diferentes.

La Comisión de los Derechos Humanos de la recién constituida ONU, inició la elaboración de un documento en el que se consagrarían los derechos fundamentales de las personas y a donde se sentarían los principios para que las relaciones entre los pueblos fuesen regidas con justicia y respeto. Para 1948, ya habían logrado una serie de documentos para presentar ante la Asamblea General de las NNUU, que tuvo sesión ese oto o en el Palais du Challiot de París. Luego de dos meses de intenso trabajo consistiendo de 97 encuentros y 1200 votos sobre enmiendas - se proclamó ante el mundo la Declaración Universal de Derechos Humanos, el 10 de diciembre -un día antes del final de la sesión- de 1948.

La Declaración constituye el ideal por el que todos los pueblos deben luchar: el amplio respeto a los derechos humanos y a la libertad, asegurando su aplicación universal y efectiva a través de medidas progresivas de carácter nacional e internacional.

Jesús dijo: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.” Dice un comentarista: Dios es el Dios de la vida y Jesucristo vino para dárnosla en plenitud: Solo de él podemos tener esa vida total en la justicia y el amor. Jesús anunciaba la realización plena y liberación total de las personas y dirigía su mensaje de manera especial a los marginados y a los pecadores “no son los sanos los que tienen necesidad de médico, sino los enfermos.

Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores “ (Marcos 2,17) y a ellos se dirige cuando les llama bienaventurados porque “tienen hambre y sed de justicia “ o “ por padecer persecución “. Proclamó la paternidad de Dios hacia todos los hombres y la intervención de la justicia divina a favor de los pobres y oprimidos ( Lucas 6 21-23) De esta manera, Cristo se hace solidario con todos esos “peque os hermanos” llegando a afirmar “ Cuanto hicisteis con uno de estos mis hermanos mas peque os, conmigo lo hicisteis!”( Mateo 25,40).

Estamos en una época de oración y de ayuno. Oración de acción de gracias por los logros conseguidos por la humanidad en el terreno de los Derechos Humanos; oración de con trición y ayuno por las carencias y las violaciones de esos Derechos. Rezamos y ayunamos unidos a Jesús, el Señor, aquél que actuando como uno de tantos que han sufrido en su carne algún tipo de violación de sus derechos, se rebajó hasta someterse a todas las injusticias...

Salvando las distancias históricas y culturales, vamos a poner en paralelo la Declaración Universal de los Derechos Humanos con la vida de Jesús.

DECLARACIÓN UNIVERSAL
DE DERECHOS HUMANOS -- EVANGELIO

Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios. La maternidad y la infancia tienen derechos a cuidados y asistencia especiales (Art. 25)
• Le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había sitio en la posada (Lc 2,7)

Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país (Art. 13.2)
• Herodes va a buscar al niño para matarlo. José se levantó, cogió al niño y a su madre de noche, se fue a Egipto, y se quedó allí hasta la muerte de Herodes (Mt 2,13-14)

Toda persona tiene derecho a elegir su residencia en el territorio de un Estado (Art. 3.1)
• Al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá. Entonces se retiró a Galilea (Mt 2,21-23)

Toda persona tiene derecho a la educación (Art. 26.1)
¿Cómo es éste tan instruido, si no ha estudiado? (Jn 7,15)
Todo individuo tiene derecho a la seguridad de su persona (Art. 3)
• Todos en la Sinagoga se pusieron furiosos y levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del cerro donde se alzaba el pueblo, con intención de despeñarlo (Lc 4,28-29)

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento,
de conciencia y de religión (Art. 18)
• Esta afirmación de Jesús provocó en los judíos más deseos de matarle, porque no sólo abolía el sábado, sino que además decía que Dios era Padre suyo (Jn 8,59)

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión, este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones (Art. 19)
• Ante esta afirmación de Jesús, los judíos tomaron piedras para tirárselas (Jn 6,41-42)

Nadie será objeto de ingerencias arbitrarias en su vida privada o en su familia (Art. 12)
• Los judíos protestaban contra él: ¿no es éste Jesús, el hijo de José? Si conocemos a su padre y a su madre (Jn 6,41-42)

Nadie será objeto de ataques a su honra o a su reputación (Art. 12)
• Viene el Hijo del hombre, que como y bebe, y dicen: “ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores” (Mt 11,19)

Toda persona tiene derecho a circular libremente (Art. 13.1)
• Jesús recorría Galilea, evitando pasar por Judea porque los judíos trataban de matarlo... Después subió él también, no abiertamente, sino a escondidas (Jn 7,1.11)

Nadie podrá ser arbitrariamente detenido (Art. 9)
• Se presentó una turba con machetes y palos...., le echaron mano y le prendieron (Mc 14,43.47)

Toda persona tiene derecho a ser oída públicamente y con justicia, por un tribunal independiente e imparcial (Art. 10)
• Los sumos sacerdotes y el Consejo en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte (Mc 14,55)

Toda persona acusada de delito tiene derecho a que presuma su inocencia mientras no se prueba su culpabilidad (Art. 11.1)
• Pilato preguntó: ¿De qué acusáis a este hombre? Ellos le contestan: Si no fuese un criminal, no lo habríamos traído ante ti (Jn 18,29-30)

Nadie será sometido a tratos degradantes (Art. 5)
• Pilato se lo remitió a Herodes. Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio, le hizo poner un ropaje de color llamativo para burlarse de él y se lo remitió a Pilato (Lc 23,6.11)

Toda persona acusada de delito tiene el derecho a un juicio público en el que se hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa (Art. 11.1)
• Pilato insistió: “Yo no encuentro delito alguno en él”. Ellos se enfurecieron y gritaron: “¡Quítale de en medio! ¡Mátale!”. Al oir esto Pilato sintió más miedo todavía. Así que, por fin, Pilato se lo entregó para que lo crucificaran” (Jn 19,6.8.15.16)

Nadie será sometido a tratos crueles, inhumanos o degradantes (Art. 5)
• Pilato les entregó a Jesús para que lo azotaran (Mc 15,15) Lo desnudaron y le echaron encima un manto de color escarlata; después trenzaron una corona de espino, se la pusieron en la cabeza y en la mano derecha una caña. Doblando la rodilla ante él le decían de burla: “¡Salud, rey de los judíos! Le escupieron, le quitaron la capa y le pegaron en la cabeza. (Mt 27,28-30)

Nadie será sometido a torturas ni a penas crueles (Art. 5)
• Eran las nueve de la mañana cuando le crucificaron... Hacia las tres de la tarde, Jesús, lanzó un fuerte grito, y expiró (Mc 15,25.34.37)

Todo individuo tiene derecho a la vida (Art. 3)
Vosotros matasteis a Jesús, el autor de la vida, colgándole de un madero (Hch 3,15; 5,30).

Pidámos perdón por las injusticias inflingidas a Jesús y a tantos hermanos nuestros reconociendo nuestra impotencia ante las grandes injusticias de nuestro mundo, pidiendo fuerza para seguir luchando a favor de un mundo justo y fraterno, dando gracias por las personas que trabajan empeñadamente por los Derechos Humanos, expresando nuestro compromiso.

Referencias:
“Con la venida de Jesús, se ratificaron los derechos humanos para tod@s” (Día Internacional de DDHH) Por Pedro Stucky.
JESÚS DE NAZARET Y Los Derechos Humanos En La Conmemoración De La Proclamación De Los Derechos Humanos. 10 De Diciembre De 2004.