jueves, 30 de junio de 2016

LA PAZ DURADERA

La firma del acuerdo de paz se configura como el momento a partir del cual la paz debe hacerse posible.

El entusiasmo debe enfocarse a que entre todas y todos, nos abramos a la idea que marque el inicio donde el yo, el nosotros, se construya conjuntamente, dentro de espacios de cordialidad y reconocimiento de nuestra igual dignidad. Para ello hay que sanar las heridas que dejó un largo camino de reificación, de desigualdad y de desprecio, un largo camino de una Colombia deshumanizada y plagada de injusticias, un camino infinito donde las oportunidades no surgían ni a manera de espejismos, porque ese estado de ánimo surgido en un país lleno de heridas y de brechas sociales, no permitía salir al camino de la vida, ese camino al que todos estamos llamados a recorrer sin los embates de un país tremendamente injusto.

La paz como camino es una disciplina, y debemos disciplinarnos para estar a la altura de ese reto, la paz como camino es un campo fértil donde todos estamos llamados a sembrar y hacer participes de la cosecha a aquellos que han transitado en las honduras de la soledad, de la angustia y el afán sobrevivir sin vivir a plenitud. La paz implica abrir nuestras fronteras, y dejar que los que viven sin lecho, crucen el borde de nuestra iniquidad e indiferencia. Abrir nuestros bordes, frente a aquellos que eligieron un camino diferente, por fuera de la Supremacía de la Constitución, reconociéndonos mutuamente dignos, con la capacidad de escribir el nuevo capítulo que todas y todos anhelamos.

Es tiempo de paz, es el momento para descubrir, por fin, el significado de las primeras palabras consignadas en la Constitución, o reescribirlas para que el pacto incluya a todos, no sólo a quienes se mantuvieron por fuera del Estado de Derecho, sino a aquellos que creyendo estar adentro, nunca pudieron abrazar el anhelo de un Estado Social.

La firma de la paz implica que una multitud de personas, que estuvo al margen de la vida democrática, sea reconocida por tod@s como ciudadanos con pleno derecho a ser partícipes del destino de nuestro país, y que algún día podamos decir, en honor a las víctimas, que Colombia se dio una oportunidad para que todos nos reconozcamos como congéneres con un territorio común y con un proyecto compartido desde el cual construir el camino que debemos recorrer desde ahora, para saldar la deuda de tantos años de exclusión, de sangre y desesperanza. Una Paz duradera, la hemos estado esperando desde hace mucho tiempo, que su llegada haga posible que entre todos construyamos este proyecto –Colombia– como territorio de libertad, de reconciliación, de justicia y oportunidades.

miércoles, 29 de junio de 2016

Imaginarnos para la Paz...

John Paul Lederach nos invita a imaginarnos para la paz, a generar vías de comunicación, de reconocimiento del otro, de inclusión, de igualdad de oportunidades y de participación.

El problema es que no hemos sido capaces de entender la interdependencia de los diferentes grupos de personas y procesos, y reconocer cómo pueden interactuar de forma constructiva. Hemos, en esencia, pensado demasiado sobre "la gestión de procesos" y en la "generación de soluciones" y no sobre los espacios de encuentro.

Se pierde de vista que la capacidad de las personas para abrirse y crear estos espacios, tiene sus raíces en nuestra capacidad de hablar con nuestro yo, en nuestra capacidad de tener un diálogo interno. Sólo cuando somos capaces de crear un espacio para el diálogo dentro de nosotros mismos, es que podemos pensar en crear un espacio de diálogo fuera de nosotros mismos.

En esta línea Lederach plantea las siguientes preguntas:

Cómo imaginarnos moralmente, víctimas, victimarios y el resto de la ciudadanía?

Cómo crear la capacidad para imaginar una relación con el otro?

Cómo promover la imaginación creativa?

Cómo superar el análisis dual de la realidad, aquellas interpretaciones duales y polarizadas sobre el conflicto?

Cómo asumimos -mutuamente- ese presupuesto de aceptar al diferente, al que piensa distinto?

Cómo aceptamos el riesgo de emprender el logro de la paz y que esta implica caminar a través de lo desconocido?

John Paul Lederach piensa que hemos sido incapaces de imaginarnos y crear alternativas, sobre todo en cuanto a nuestra concepción de la paz. La posibilidad de superar la violencia se forja por la capacidad de generar, movilizar y construir la imaginación moral. Se debe pues, promover la imaginación moral, “la capacidad de imaginar algo anclado en los retos del mundo real, pero a la vez capaz de dar a luz aquello que no existe”...

“Estamos creciendo en nuestra capacidad de pensar acerca de, y desarrollar, mecanismos para sostener los procesos que reducen e incluso detienen enfrentamientos armados abiertos. Sin embargo, aún estamos en pañales en lo que hace dar forma y sustentar una “justipaz” positiva, la reconstrucción de auténticas comunidades en zonas que han sufrido grandes divisiones y violencia”. 

Por eso es necesario imaginar y trabajar por una Colombia donde nuestros sueños los reciba una tierra fertil, que espiguen y den frutos, imaginando la paz, la oportunidad…, la del niño sin escuela, la de la mujer sin trabajo, la de aquella familia sin techo, la de quienes no tienen oportunidades, la de quienes habitan en ranchos de madera y lata, la de quienes reciben raciones de ..algo en la mano, la de quienes claman agua, salud y un trato humano, la de quienes no duermen de espanto, la de quienes esperan el progreso, la de quienes vieron morir a su mamá, a su hermano…, la oportunidad de quienes no tienen oportunidad en el campo.

El desafío aquí, según Lederach, “es crear espacios para que personas y grupos diferentes dialoguen en conversaciones significativas”,… y superar, en consecuencia, aquellos factores que impiden la convivencia, el encuentro, el desarrollo y la creación de capacidades en la ciudadanía...

Se deben crear capacidades para que las personas que viven o han vivido inmersas en los escenarios de la guerra, puedan imaginarse a sí mismas, artífices de su propio destino, y para aquellas que no han vivido las dificultades del conflicto, imaginando la situación de las víctimas, y tener compasión ante sus dificultades.

No hay que esperar a que la ira mute en perdón. En este punto Martha Nussbaum se inclina por considerar que es necesario liderar un cambio, una transformación que promueva, la empatía, la comprensión, el espíritu de la generosidad, el espíritu de entendimiento hacia los demás, que imaginemos la situación de otros seres humanos.

Sólo imaginandonos superaremos las fronteras infranquables que nos separan, reconociéndonos mutuamente e imaginándonos pasaremos a la creatividad y estrecharemos los lazos que nuestras diferencias rompieron, imaginándonos recíprocamente dignos contruiremos los puentes para afirmar nuestras diferencias y conducir entre todas y todos un pais que merece el surgimiento de una sociedad incluyente, justa, participativa.

Ref.

John Paul Lederach. The Moral Imagination: The Art and Soul of Building Peace (Oxford University Press, 2005)

Martha Nussbaum. Women and Human Development. The Capabilities Approach. (Cambridge University Press, 2001).