martes, 20 de abril de 2010

De la falacia ad Hominem a la Fuerza de la Razón

De la falacia ad Hominen a la Fuerza de la Razón

Recientemente el presidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez, en una de sus intervenciones (San Gil, Santander), expresó lo siguiente: “esto necesita continuidad, esto no es flor de un día, esto no es un esfuercito de caballo discapacitado”.

Es fácil entender que hace alusión a la necesidad de que su política de la seguridad democrática se mantenga y que su sucesor represente ese proyecto. La frase a primera vista parece no contener algún elemento subjetivo, pero dentro del contexto político en el que se encuentra el país, previo a las elecciones presidenciales, inmediatamente surge la inquietud acerca de su intensión al expresar esa idea.

No hay que ser un analista en temas políticos para ver como el presidente llama a la ciudadanía, acudiendo a la falacia de autoridad, para invitar o a persuadir al auditorio para que su política de seguridad continúe, casi que acude al bastón. El momento histórico de Colombia nos permite deducir que hace un llamado a la ciudadanía a inclinarse por quien representa su proyecto.

Y si continuamos leyendo encontramos una falla protuberante, criticable bajo cualquier punto de vista. “… esto no es un esfuercito de caballo discapacitado…”. Es una frase desafortunada, es la típica falacia ad Hominen ofensiva, que desconoce los principios consagrados en la Constitución y normas internacionales, especialmente la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad, ratificada por Colombia. Acudir a esa falacia no tiene otra finalidad que intentar descalificar personalmente a un adversario o convencer a quienes se mueven más por sentimientos y por costumbres acomodaticias que por razones lógicas. (Falacia ad populum: Dirigido al pueblo provocando emociones)[I]

¿Qué animal puede realizar la función de Presidente de la República? …

Y si hizo alusión a uno de los aspirantes a la Presidencia de la República, resulta reprochable esa expresión, cuando despectivamente iguala a uno de ellos a un animal con discapacidad. Obvio señor presidente que no se refiere a un animal, se refiere a cualquiera de los candidatos, todos ellos iguales y dignos. No quiero pensar que hizo referencia al candidato que recientemente manifestó tener una diversidad funcional no limitante.

Creo que ese “corazón grande” en esta oportunidad se volvió pequeño, aunque viéndolo bien, esto no es de corazón grande, sino de fuerza de la razón y esta es virtud de pocos, que han demostrado que con ella se vencen los paradigmas.

[I] Esta falacia también se acerca a la Falacia Post hoc... (Falsa causa).