miércoles, 11 de enero de 2017

Un cambio de narrativa. La narrativa de la paz

Colombia, un país de contrastes, riqueza, pobreza, oportunidades, ausencias, alegría y tristeza, emprendimiento y… clientelismo, y mil caras más, se halla en una situación fronteriza, que demanda afrontarla con inteligencia y esperanza.

El logro de la paz debe implicar un cambio de narrativa. En el camino hacia la consolidación de la paz debemos hacer esfuerzos para que alcanzar este sueño signifique un cambio de narrativa en Colombia.

Hemos vivido tanto tiempo en medio de la guerra, que toda la dinámica del país se desarrolla en entre un sin número tensiones, del poder del más fuerte, la corrupción, en una ausencia de progreso y de otros factores que nos impiden vivir y experimentar completamente la ciudadanía. El conflicto, por su parte, consecuencia del desequilibrio institucional y de la falta de garantías para la promoción de la dignidad de la ciudadanía, insertó una narrativa de la guerra, la cual debe ser superada por espacios que faciliten la reconciliación.

De la narrativa del Estado Colombiano y su dinámica institucional, de la narrativa de la guerrilla y del paramilitarismo, de la narrativa de la politiquería, debemos dar el salto hacia la reconciliación, hacia la vida en sociedad, hacia la centralidad de la vida humana, la dinámica de las oportunidades, hacia el compromiso por el progreso, y, conforme a la propuesta de Alexander Goerlach, hacia la construcción de una narrativa de la paz y de la inclusividad[i].

Un cambio de narrativa empieza desde la educación como instrumento para la promoción de una nueva ciudadanía, en la promoción de la justicia y de espacios de encuentro para la reconciliación. En la educación de las emociones, en humanizar la imagen del enemigo como forma de avanzar hacia el perdón, hacia la reconciliación, la imaginación moral y hacia el reconocimiento de nuestra común humanidad[ii]. Uri Avnery piensa que la reconciliación es imposible si cualquiera de las partes es totalmente ajena a la narración del otro, su historia, creencias, percepciones, mitos[iii].
  
Este cambio de narrativa implica abrir nuestras mentes, una narrativa que supere el escenario de horror, de desprecio y desesperanza, hacia espacios de reconocimiento, en la que se conciba la paz tal como la entiende John Gittings, como un elemento esencial para la civilización[iv].


[i] http://www.huffingtonpost.com/entry/narrative-peace-democracy_us_57f79d5ae4b0e655eab37d81
[ii] Lederach, Paul. 2005. The Moral Imagination: The Art and Soul of Building Peace. Oxford University Press. Oxford and New York, p. 24.
[iii] http://zope.gush-shalom.org/home/en/channels/avnery/1388766494
[iv] http://www.oxfordresearchgroup.org.uk/publications/articles_multimedia/narrative_peace_what_we_can_learn_history_peace_thought

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