sábado, 29 de enero de 2011

Not For Profit: why democracy needs the humanities


Este tipo de estudios no poseen únicamente un valor cultural,
sino que además resultan imprescindibles para la formación de
una ciudadanía activa.

La educación es el proceso por el cual el pensamiento se desprende del alma y, al asociarse con cosas externas, vuelve a reflejarse sobre sí mismo, para así cobrar conciencia de la realidad y la forma de esas cosas." Bronson Alcott, pedagogo de Massachusetts, c. 1850.

Sin fines de lucro: Por qué la democracia necesita de las humanidades.

Alarmada por el grado en que el estudio de las humanidades está siendo abandonado -en todos los niveles de la escolaridad y en todos los países del mundo- en beneficio de aprendizajes más directamente vinculados con las actividades económicas, en esta breve y apasionada obra Martha C. Nussbaum hace un alegato en favor de las artes liberales.

"Más un manifiesto que un estudio empírico", como ella misma afirma, Sin fines de lucro muestra que cuando se promueven las habilidades técnicas en desmedro del estudio de las humanidades se dota a los estudiantes de herramientas útiles para el desarrollo económico -lo que no necesariamente garantiza una mayor calidad de vida- pero se los priva de las habilidades necesarias para el ejercicio del pensamiento crítico.

En este libro polémico y movilizador, Martha C. Nussbaum muestra por qué las humanidades, sin duda centrales para la educación de ciudadanos de los estados democráticos, son también fundamentales para garantizar que el futuro no sólo permita compartir valores esenciales sino también el bienestar material.

Nussbaum defiende la importancia prioritaria de las artes y humanidades como disciplinas transmisoras de cualidades esenciales para la vida misma de la democracia, así la imaginación, la creatividad, la capacidad de empatía y el pensamiento crítico. Frente a una mera educación para la renta, se precisa una educación para la democracia; sin comprensión empática del otro, no hay base para una sociedad tolerante; sin una pedagogía socrática que enseñe a argumentar, no hay discusión racional; sin un aprendizaje activo como el promovido por Dewey, no hay ciudadanos comprometidos, abiertos y cosmopolitas, capaces de analizar críticamente la realidad en la que viven...

Es difícil no estar de acuerdo con Nussbaum en la defensa clásica de las humanidades. Pero, como ellamisma reconoce, su texto es “más un manifiesto que un estudio empírico”, y esto es justamente lo que se echa de menos en la mayoría de los posicionamientos a favor de una cultura humanística: un examen más realista de las profundas transformaciones experimentadas ya desde hace tiempo en el interior de este vasto campo del saber, diseminado hoy en múltiples espacios extra académicos que necesariamente inciden en sus espacios tradicionales, lo cual exige redefinir su vigencia, el sentido y límites de su presunta inutilidad, así como el de su ideario formativo. Dicho ideario puede recuperar del ideal clásico de Bildung (“formación cultural”) su entronque con el programa ilustrado de una educación pública, pero no puede aspirar ya a la altiva y bien nostálgica distancia de unas disciplinas exquisitas al margen de la sociedad de masas. Las alusiones puntuales de Nussbaum a un humanismo del pasado y al apoyo económico de filántropos generosos no se compadecen con lo más interesante de su propuesta, donde el valor de las humanidades para la educación no se cifra tan sólo en los referentes clásicos, sino también en esos nuevos estudios de género, postcoloniales y de crítica cultural, que han sabido recoger la estela del impulso emancipatorio moderno y revitalizarlo.

Dividido en siete capítulos, examina fundamentalmente la diferencia entre una educación orientada hacia la "renta" o el "lucro" (profit) y una educación orientada hacia la democracia.

1. La crisis silenciosa
2. Educación para la renta, educación para la democracia
3. Educar ciudadanos: los sentimientos morales (y antimorales)
4. La pedagogía socrática: la importancia de la argumentación
5. Los ciudadanos del mundo
6. Cultivar la imaginación: la literatura y las artes
7. La educación democrática, contra las cuerdas.
Sin fines de lucro. ¿Por qué la democracia necesita de las humanidades?

Estamos en medio de una crisis. Pero, según la filósofa Martha Nussbaum, esta crisis no es financiera. Es una crisis de la educación. Los gobiernos de todo el mundo están reduciendo los fondos para los cursos de humanidades, tanto en la escuela y la universidad. En su reciente libro no con fines de lucro: ¿por qué la democracia necesita de las humanidades? Nussbaum defiende apasionadamente la importancia de las humanidades en un momento en que son cada vez más bajo amenaza.

Por el contrario, el escritor Alain de Botton ha cuestionado la forma en que las humanidades se enseñan a nivel universitario. Escribiendo en Varsity el año pasado, de Botton afirmó que "las humanidades han visto obligados a ocultar, tanto de sí mismos y sus estudiantes, ¿por qué sus temas realmente importantes, en aras de atraer dinero y prestigio en un mundo obsesionado por los logros de la ciencia. "Fue en parte como respuesta a la decepción con su educación en Cambridge que De Botton fundó su" universidad alternativa, "la Escuela de la Vida.

Martha Nussbaum y Alain de Botton se reunieron para discutir el valor de las humanidades, los defectos y las virtudes respectivas de las universidades británicas y estadounidenses, y si los académicos deben asumir parte de la culpa de la crisis actual de las humanidades.



Martha Nussbaum in conversation with Alain de Botton
Click here to listen to Martha Nussbaum in conversation with Alain de Botton. Listen to the recording of her talk at the British Academy in London.







3 comentarios:

anateresa dijo...

Significa que el sistema educa obreros autómatas para la producción y no para el pensamiento? parecería que sí, con el cuento de que el estudio de las ciencias sociales "no sirven para nada"

anateresa dijo...

Significa que el sistema educa obreros autómatas para la producción y no para el pensamiento? parecería que sí, con el cuento de que el estudio de las ciencias sociales "no sirven para nada"

|Xavier Díez de Urdanivia (xdiez50@hotmail.com) dijo...

Desde hace ya algunos lustros; las redes de poder globales han impuesto la tendencia a vincular la actividad educativa -sobre todo, pero no solamente- de las universidades, al "mercado laboral", so pretexto de que así se evitará el complejo problema -frustraciones incluidas- del desempleo de los egresados.
Falso y peligroso, porque al dejarse de cultiva la "virtud cívica" deja de construirse al ciudadano, y eso repercute en demérito de la "polis" evidentemente. Las muestras, están a la vista.
Martha Nussbaum tiene razón, aun careciendo de respaldos empíricos que, me parece, frente a la evidencia generalizada-en algunos lugares, como México, críticamente- de deterioro en la cohesión social, de descomposición del tejido comunitario, lo que es tanto como decir corrupción, putrefacción del cuerpo social.