jueves, 18 de febrero de 2010

Los derechos económicos, sociales y culturales en el contexto internacional

El profesor Pedro Gago parte de la concepción de que los derechos humanos intentan crear un nuevo pensamiento, una vez se han formado con las aportaciones de las diferentes ideologías, creencias, mentalidades, que tienen un fondo ecléctico y siendo un objetivo que el orden internacional se configure a través de la Declaración y los Pactos.
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El amplio estudio de la segunda generación de derechos se justifica porque abarca un campo muy extenso de conocimiento por los contenidos del Pacto, así como por la necesidad de interrelacionar los Derechos Económicos, Sociales y Culturales con la Declaración de 1948. El ámbito que reflejan los derechos exige una interpretación de diferentes contenidos, por lo que Pedro Gago ha querido analizar los aspectos más sustanciales del Pacto, relacionándolos siempre con los principios que hasta ahora han configurado el orden internacional.

Al mismo tiempo, sin pretender ser original, ha tratado de establecer la relación entre el arquetipo en que se han convertido los derechos, con las posibilidades que abre la realidad para ser aplicados. Los derechos humanos exigen que se realice un nuevo derecho, que habrá de basarse en un eticismo que se expresará como conciencia social. Un eticismo que, como dice el autor, quiere ser científico, incontestable, porque sería la plasmación de una posible ciencia de la Ética. A partir de ella, intentarán conseguir la unificación ética de la humanidad por la irrefutable prueba científica, convirtiéndose la necesidad del progreso en una condición fundamental, sin posibilidad de fracaso.

Según el autor, esta pretensión de los derechos humanos no se puede imponer universalmente, porque la esencia de lo político, de la economía y de la moral, puede ser contraria a los principios proclamados por los derechos. Los derechos, aunque se presenten como una ciencia, difícilmente se conexionarán con la moral para perseguir el fin ético del hombre. No obstante, su pretensión es que tanto la ciencia como la ética habrán de someterse a los planes de los derechos. De lo que se deduce que su evolución imparable marcará su propio ritmo, imponiendo a la humanidad el camino pretendido. Por eso, “los medios van ajustando continuamente los fines y no al revés, como sería deseable”.

Los derechos deberían ser aceptados sin temor por todas las poblaciones, con una conciencia clara de su absoluta necesidad. Ante la posibilidad de que los derechos no creen una conciencia universal necesaria para ponerlos en práctica, es indispensable que intervenga el mando, la política, porque en la realidad las medidas son tomadas a partir de la contraposición de intereses y de posturas antagónicas.

Los derechos se proponen realizar el ideal progresista, intentando que el hombre se deshaga de las artificiosas convenciones, para que pueda escapar de la corrupción de los sistemas existentes, entre ellos la base de lo que hasta ahora ha sido el propio Derecho: la tradición.

Los derechos humanos defienden la existencia de una naturaleza humana universal. Al ser tan abstractos e idealistas, su universalismo les hace prescindir de lo concreto. Lo importante es la realización de la humanidad o, si se prefiere, del hombre universal.

Se deduce que hoy la democracia universal es mucho menos que un formalismo. Al ser decisiva la apariencia “se impone el dominio público que queda legitimado para sostener la verdad”, pero dado que el individuo actual es indiferente a la verdad, “convierte al ciudadano en un escéptico, o en un nihilista, llegando a ser indiferente al bien o al mal, percibiendo sólo la utilidad”.
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La obra no pretende analizar la segunda generación de los derechos humanos, sino enfrentarlos a la realidad que es, en un sentido que tiene muy en cuenta la Realpolitik, siendo ajeno a una literatura muy abundante asentada en un progresismo acrítico y voluntarioso, que confunde los deseos con la verdad histórica y la realidad de lo existente. Probablemente como una réplica al vano idealismo y a una aparente ilusión que suelen aparecer en los estudios abonados a la “alianza de civilizaciones”.

Gago Guerrero, Pedro Francisco: Los derechos económicos, sociales y culturales en el contexto internacional, Edit. Difusión Jurídica. Universidad Complutense de Madrid. Madrid, 2009, 635 pp.

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